El ácido hialurónico es una molécula que ya existe naturalmente en tu piel y que puede retener hasta mil veces su peso en agua. Por eso se usa tanto en cremas y serums: no "rellena" arrugas de forma permanente, pero sí atrae y retiene agua en las capas superficiales de la piel, lo que se traduce en un aspecto más lleno e hidratado.
El error más común es aplicarlo en piel seca y dejar que se seque al aire libre. Cuando eso pasa, la molécula puede tomar humedad de las capas más profundas de la piel en vez de del ambiente — el efecto contrario al que buscas. La forma correcta es aplicarlo sobre la piel recién lavada y todavía húmeda, y sellarlo enseguida con una crema hidratante encima.
Sirve para todo tipo de piel, incluida la grasa: al ser a base de agua, no tapa los poros ni deja sensación pesada. Es, probablemente, el ingrediente con menos razones para no